Niños "fichados" 27-11-1974
No,no es asunto policíaco, es un tema pedagógico. El objetivo que me guía al escribir es fundamentalmente aclarar ideas y expresar por escrito mi sentir.
He conocido y vivido la educación antes, durante y después de la reforma educativa. Comenzaré afirmando que fue totalmente necesaria. He realizado diversos cursillos sobre variadas técnicas de enseñanza y creo poder afirmar algo sobre ciertos aspectos concretos como por ejemplo las fichas.
A un clima de euforia a poco de publicarse la Ley General de Educación en el que muchos educadores se lanzaron de lleno a la práctica de diversos sistemas de enseñanza personalizada, socializada, en equipos, programada, etc, sucedió un ambiente de calma y revisión, que opino es donde actualmente nos encontramos. Queriendo colaborar en este aspecto doy mi opinión personal sobre las fichas.
Siempre se ha dicho, y en eso creo estamos todos de acuerdo, que las fichas debería hacerlas el propio profesor, Se puede comprender que en la coyuntura actual esto es irrealizable, salvo sacrificio heroico. Entonces surgen las diversas editoriales y elaboran verdaderos libros de fichas para todos los niños de España. Estamos ante el primer error. Es imposible que los mismos ejercicios y actividades se adapten a tanta variedad de inteligencias, intereses, , etc. El segundo fallo está en la falta de tiempo. La jornada escolar es de 5 horas incluido el recreo.
El alumno no puede en este tiempo realizar todo su trabajo con fichas incluidas en toda la gama de áreas. Si además el profesor explica y aclara conceptos, hace algunas preguntas e incluso propone algún ejercicio preparado o seleccionado por él, dificilmente pueden los chicos hacerlo todo. Si por el contrario no se explica apenas y se deja todo el tiempo disponible para el "fichismo" llegaremos a la triste experiencia ya comprobada de que no asimilan nada, Se limitan a copiar lo que pueden. Pienso que alguien estará pensando que lo poco que el alumno pueda obtener con su esfuerzo personal vale mas que todas las explicaciones del profesor. De acuerdo, siempre que se le deje tan solo que para dar con algo necesite demasiado tiempo. Afirmamos rotundamente la imposibilidad de hacer el referido a fichas en el tiempo normal de clase. Nos parece un desatino que, como consecuencia se obligue a los alumnos a hacerlo en sus casas. Creo tienen derecho a descansar, y ya se ha legislado sobre esto.
Las fichas tienen un tercer peligro. Pueden ser motivo para el profesor de abandono de su misión formativa. Por desgracia en algunos sitios las fichas están ocupando el lugar del profesor. El centrar todo el quehacer escolar en las fichas es un peligro latente.
Por supuesto no se puede afirmar que todas las fichas sean malas. Hay de todo. En la capacidad del profesor está el saber elegir. Pero siempre con el convencimiento de que son unos auxiliares de la clase, al igual que un proyector o un mapa. Pero, por favor, no "fichemos" a los niños. Son demasiado pequeños e inocentes. Tienen derecho a otras cosas: jugar, hablar, ayudar en sus casas, trabajar en equipo, pasear, relacionarse con su parroquia o con algún club, dejar volar su imaginación y mil cosas mas. ¡No creeis que esto es mas importante que hacer una ficha de matemàticas o de geografia!. Siempre se ha dicho que en el medio está la virtud. Huyamos del verbalismo y pasividad de la escuela "ñoña" y pasada y huyamos también del agobio intelectual, del copieteo, de la ausencia de explicaciones, del no hacer ejercicios colectivos, etc. Sepamos discernir entre lo que es bueno y menos bueno y elijamos lo mejor. No para nosotros sino para estos niños que esperan el mañana. No seamos tan tajantes en querer que todo lo descubran ellos, cuando nosotros, por experiencia, sabemos que jamás habríamos descubierto secretos de la vida si no nos lo hubieran dicho nuestros padre y maestros. Huyamos del fichismo. Apliquemos solo las que de verdad sean interesantes, y así y todo, con cautela.
Y para terminar, solo me queda afirmar que la mejor "ficha" que pueden tener los niños, es la cara de su maestro, que día tras día llega sonriente, abierto y jovial, a clase para entregarle lo mejor de su corazón.