De Pablo de Tarso
Pido: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, os conceda un Espíritu de sabiduría y revelación que os lo haga conocer y os ilumine los ojos de la mente para apreciar la esperanza a la que os llama, la espléndida riqueza de la herencia que promete a los consagrados y la grandeza extraordinaria de sum poder a favor de nosotros los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa; poder que ejercitó en Jesucristo resucitándolo de la muerte y sentándolo a su diestra en el cielo por encima de toda autoridad y potestad y poder y soberanía, y de cualquier título que se pronuncie en este mundo o en el venidero. Todo lo ha sometido bajo sus pies, lo ha nombrado cabeza suprema de la iglesia, que es su cuerpo y se llena del que llena de todo a todos. "Efesios 1 15-23.
Os encargo que procedáis según el Espíritu, pues el instinto desea contra el Espíritu, y son tan opuestos que no hacéis lo que queréis. Las acciones de instinto son manifiestas: fornicación, indecencia, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, reyertas, envidia, cólera, ambición, discordias facciones, celos, borracheras, comilonas y cosas semejantes. Os prevengo como os previne, que quienes practican eso no heredarán el reino de Dios. Por el contrario el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio propio. Los que son de Cristo han crucificado el instinto con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, sigamos al Espíritu; no seamos vanidosos, provocadores, envidiosos. Gálatas 5 16-25.