Motivación
Lo que el niño pueda aprender en la escuela depende mas de su interés que de su inteligencia.
La primera motivación de la lectura es el deleite que produce descubrir una nueva actividad. Otra motivación es la expansión del "yo". Todos hemos comprobado la alegría que suscita en los niños el avance en sus libros iniciales de lectura. Viajar por el mundo de la fantasía, identificarnos con los personajes supone un fuerte motivo para incrementar los hábitos lectores.
Sin duda el juego es una actividad innata en el niño. Si logramos que la lectura se meta en el mundo del juego haremos que sea sumamente motivadora y que los niños se lo pasen fenomenal.
Descubrir cosas y lugares desconocidos, escapar de la realidad, buscar ideales, conocer la vida de otros seres y de otras personas, distraerse y divertirse, serán todas ellas motivaciones muy útiles.
El texto anterior fue escrito en 1990 como parte de un proyecto de innovación pedagógica. Hoy, en 2026 ya tenemos móviles. Todos. Incluso los niños. ¡Qué pena!.
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