lunes, 6 de abril de 2026

                                             El amor en el Nuevo Testamento

 Pues el que ama al prójimo tiene cumplida la ley.

 Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado.

 Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

 Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre injustos y justos.

 Yo en ellos y tú en mi para que sean plenamente uno; para que el mundo conozca que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí.

 Por eso te digo que se le han perdonado muchos pecados, ya que siente tanto afecto. Que al que se le perdona poco, poco afecto tiene.

 Aunque hable todas las lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor, soy un metal estridente o un platillo estruendoso. Aunque posea el don de profecía y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una fe para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor de nada me sirve.

 A nosotros nos consta que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte. Hemos conocido lo que es el amor en aquel que dio la vida por nosotros. Pues también nosotros debemos dar la vida por los hermanos. Si uno posee bienes del mundo y ve a su hermano necesitado y le cierra las entrañas y no se compadece de él, ¿cómo puede conservar  el amor de Dios?. Hijitos, no amemos de palabra y con la boca, sino con obras y  de verdad.

 Queridos, amémonos unos a otros, pues el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, ya que Dios es amor. Dios ha demostrado el amor que nos tiene enviando al mundo a su hijo único para que vivamos gracias a él. Queridos, si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

 Si uno dice que ama a Dios mientras odia a su hermano, miente, pues si no ama al hermano suyo a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y el mandato que nos dio es que quien ama a Dios ame también a su hermano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario