jueves, 23 de abril de 2026

                                            Una sonrisa de la madre Teresa de Calcuta

 Una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón.

 Conserva nuestro buen humor, guarda nuestra alma en paz,

 Vigoriza la salud y embellece nuestro rostro. Inspira nuestras obras.

 Sonriamos a los rostros tristes, tímidos, enfermos, conocidos, familiares y amigos.

 Sonriámosle a Dios con la aceptación de todo lo que El nos envíe,

y tendremos el momento de poseer la mirada radiante de su rostro con su amor.

 Las palabras de Cristo son muy claras, pero debemos entenderlas como una 

 realidad viviente, tal como El las propuso.

 Cuando El habla de hambre, no habla solamente de hambre de pan,

 sino hambre de amor, hambre de ser comprendido y ser querido.

 El experimentó lo que es ser rechazado porque vino entre los suyos

y los suyos no le quisieron. Y El conoció lo que es estar solo,

abandonado, y no tener a nadie suyo.

 Esta hambre de hoy que está rompiendo vidas en todo el mundo,

destruyendo hogares y naciones indica anhelo de ser aceptado,

de ser tratado con compasión y que alguien abra nuestro corazón

para recibir al que se sienta abandonado.

                                             Madre Teresa

 

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