lunes, 3 de noviembre de 2025

                                                       Señor José.   31 marzo 1984

 Al llegar al colegio el martes por la mañana, se extendió la noticia: ¡José había muerto esa noche !. Fue impresionante ver las caras de alumnos, profesores y personal auxiliar. Silencio total en las clases al rezar un padrenuestro. Miradas que se daban un mutuo sentimiento de pesar al cruzarse por los pasillos. 

 Y es que José, el señor José, era todo un símbolo en el Colegio Virgen de Guadalupe. Todas las pequeñas cosas, tan necesarias, estaban en sus manos. Con su cuerpo enjuto, su voz ronca, su cara curtida,su mono azul,a veces con su carretilla  y en otras ocasiones con su maletín lleno de mil tornillos, de cerraduras y herramientas,iba y venía por todo el recinto escolar. El sabía donde encontrar cada cosa. Igual solucionaba el problema de una cerradura, como ponía un cristal, regaba el jardín, pintaba los campo o reñía a un niño.

 El señor José era aceptado por todos. Todos le querían. Era el hombre de "eso está hecho". José daba, se daba él mismo, sin límites, sin tiempo. Su vacío en la Escuela Guadalupe no se llenará facilmente. Se le recordará cuando tengamos algún problema que él nos resolvía, cuando vayamos a tomar café a la sala de profesores y él no esté allí, cuando veamos a otro pintando el campo de futbol.

 José ha muerto. Sin molestar. Como vivió. Y el hombre más humilde de la Escuela nos da a todos el ejemplo de su vida y de su muerte.             

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