lunes, 23 de marzo de 2026

                                                       Recuerdos

  Hojeando una carpeta me encontré una hoja amarillenta y casi rota que al leerla me recordó mis tiempos en Madrid, tres meses y medio. Septiembre a Diciembre. Intentando sobrevivir con muy poco dinero ya que no había conseguido beca y solamente la diferencia entre mi sueldo de maestro en Nogales y el de mi sustituto. Copio a continuación el texto de dicha hoja.

 "En la parte superior izquierda está el escudo de la Universidad de Madrid con la siguiente leyenda: Universitas Complutensis. Universidad de Madrid. Núm. 39. Universidad de Madrid. Facultad de Filosofía y Letras. Examen de ingreso. Curso 1955-1956. Don Francisco Sansón Moreno, natural de Plasencia, provincia de Cáceres, nació el 4 de junio de 1935. Ha quedado matriculado en esta Facultad para dicho examen pudiendo presentarse ante el tribunal con esta papeleta. Madrid 24 de septiembre de 1956. El secretario, firmado ilegible. En la parte inferior izquierda hay  un sello móvil de 0'50 y una fotografía del interesado matados con la siguiente inscripción. Universitas Complutensis. Universidad de Madrid. Facultad de Filosofía y Letras. Secretaría.  Al dorso. En los exámenes ordinarios ha obtenido este alumno las siguientes calificaciones. 1º ejercicio 2º ejercicio. 3º ejercicio. 4º ejercicio. Madrid...de...de195. El Secretario del tribunal. Los cuatro encerrados en una llave diciendo. Aprobado. Madrid 29 de septiembre de 1956. El Secretario del tribunal. Firmado A. Romero.

 Intenté sobrevivir en Madrid. Alquile una habitación en la Calle Alcántara, cerca de la plaza Mayor, a un matrimonio de artistas que se llamaban Mabel and Rousel. Iba a veces a la Facultad. Otros días intentando buscar algún trabajo. Conseguí ser "agente" de la compañía Adriática de Seguros. Me daban una lista con direcciones de familias que habían tenido algún bebé y yo tenía que visitarlas para intentar hacerles un seguro de vida. No conseguí hacer ni uno. En la última visita me invitaron a entrar y a sentarme. La señora comenzó a llamar a sus hijos. Eran 4 y finalmente me presentó al número 5, que era el último nacido. Y me dijo: "Lo siento mucho. pero usted comprenderá que no puedo hacer 5 seguros a mis 5 hijos.  Lo siento". Me levanté para irme y le contesté: " Señora, lo comprendo. Usted perdone".

 Aguanté un poco más en Madrid. Fui a algunas clases. Me alimentaba mal y poco. Mucha mayonesa, pan y tocino de jamón. Y terminé volviendo a Nogales donde me incorporé en enero de 1957.


 

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